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12 septiembre, 2012

Colombiano inventa una toalla sanitaria para alertar sobre embarazos y enfermedades


Agencias / Londres 

Ultradelgadas, extraabsorbentes, con alas, sin alas, con neutralizador de olores, respirables, flexibles, biodegradables… la diversidad de toallas sanitarias disponibles en cualquier supermercado puede dar una idea de lo mucho que han evolucionado estas compresas desechables desde que empezaron a comercializarse en Inglaterra a finales del siglo XIX.
Pero es sólo ahora, y gracias a un médico colombiano, que podrían empezar a utilizarse para algo más que absorber el sangrado vaginal propio de los períodos menstruales o el postparto.

Efectivamente, durante los últimos tres años el doctor Alejandro Vargas ha estado trabajando en el desarrollo de unas toallas higiénicas "inteligentes", capaces de detectar embarazos y enfermedades como la diabetes.
"Las toallas tienen unos componentes bioquímicos y biotecnológicos que les permiten cambiar de color cuando la orina o el flujo vaginal contienen hormona gonadotropinacoriónica (hCG, la hormona del embarazo) o niveles altos de glucosa", le explicó Vargas a BBC Mundo.

"Ya las probamos en nueve pacientes acá en Medellín y ahora estamos buscando la financiación de algunos inversionistas que nos permita hacer una investigación epidemiológica un poco más amplia, para que haya mayor credibilidad y mayor confianza por parte de las multinacionales de absorbentes", detalló.

"Este producto está diseñado para que todas las comunidades, pero sobre todo las indígenas, las comunidades afro-descendientes, las comunidades campesinas más pobres, tengan una herramienta costo efectiva que les alerte (sobre posibles enfermedades) para que se apresuren a acudir a un puesto de atención primaria"

Los planes de Vargas, sin embargo, no se agotan ahí.

Su objetivo es desarrollar toallas que también puedan ayudar en la detección de enfermedades de transmisión sexual como sífilis, hepatitis B y VIH; así como infecciones urinarias, infecciones vaginales y problemas de anemia.

"En Colombia estimamos que casi el 35% de las mujeres presentan algún nivel de anemia, y eso tiene efectos laborales, académicos, de relaciones interpersonales", le explicó el galeno a BBC Mundo.

"Entonces imagínate el valor que tendría que una mujer, independientemente de sus condiciones socioeconómicas, pudiera, con un dispositivo que usa todos los meses, saber si tiene anemia o no".

Sistema de alerta

El concepto, que ya está siendo patentado en Estados Unidos, podría revolucionar el mercado de los productos de higiene femenina, que se estima alcanzará los US$14.300 millones en el año 2015.

La inmensa mayoría de compradoras de toallas sanitarias desechables se encuentra en los países desarrollados, pero su uso está creciendo rápidamente en las economías emergentes, donde muchas mujeres tienen dificultades accediendo a los servicios de salud.

Y esta realidad bien conocida por el Dr. Vargas, quien tiene una especialización en epidemiología y abundante experiencia trabajando con comunidades marginadas.

"Yo trabajé mucho con comunidades campesinas y mujeres victimas del desplazamiento forzado en Colombia. Y me di cuenta que una de las grandes dificultades que tiene nuestro territorio y América Latina son las grandes distancias geográficas que tienen que recorrer las mujeres, niños y niñas para llegar a puestos de salud o puestos de laboratorio", le dijo Vargas a BBC Mundo.

"Y claro, cuando ellas no sienten las enfermedades, no tienen los síntomas, pues se demoran aún más para consultar".
"Así que este producto está diseñado para que todas las comunidades, pero sobre todo las indígenas, las comunidades afrodescendientes, las comunidades campesinas más pobres, tengan una herramienta costo efectiva que les alerte (sobre posibles enfermedades) para que se apresuren a acudir a un puesto de atención primaria", explicó.
Por ello, y según los cálculos del galeno, el costo de las toallas inteligentes no debería exceder en más de un 15% el de las que actualmente están en oferta.

"Calculamos el costo del producto con el kit que le involucramos a la toalla, el tiempo adicional de manufactura y todo lo que tiene que ver con plan de mercadeo y negocios y lo estimamos más o menos en US$2,3 por unidad".

Innovación colombiana
Para Vargas, las toallas Top Smart son además un ejemplo del tipo de innovación que pueden ofrecer países como Colombia.
"Realmente es muy difícil que un médico o un investigador europeo, norteamericano o canadiense diseñe un producto de este tipo, porque ellos normalmente están en condiciones socioeconómicas distintas a las nuestras. Pero nosotros vemos otras realidades", le dijo a BBC Mundo.

"Para un medico ginecólogo o un especialista en enfermedades infecciosas en los Estados unidos una toalla higiénica es solamente eso: una toalla higiénica. Pero para nosotros es una herramienta de detección de enfermedades", ilustró.
Y aunque el camino no ha sido sencillo, la experiencia del fundador de la empresa Salud Gente y Ambiente, S.A. -vinculada al Parque del Emprendimiento de la Alcladía de Medellín y la Universidad de Antioquia- también demuestra lo mucho que se puede conseguir con talento, esfuerzo y dedicación.

"Nosotros ganamos un premio nacional acá a la innovación, otorgado por la empresa Bavaria, y con esos US$20.000 iniciales montamos un pequeño laboratorio e hicimos algunas pruebas", relató Vargas.

"Y posteriormente fuimos donde un 'inversionista ángel' certificado por el Banco Interamericano de Desarrollo, que nos dio el dinero para hacer las pruebas clínicas básicas y solicitar la patente en los Estados Unidos", explicó.

El médico estima que, hasta la fecha, en el desarrollo del producto se han invertido unos US$190.000 y se necesitan unos US$40.000 más para completar las pruebas clínicas de las primeras dos toallas Top Smart. Y el desarrollo de la tecnología necesaria para que alerten sobre otras enfermedades podría requerir "de otros US$200.000".

"Pero sabemos que las multinacionales de recursos absorbentes cuentan con esos recursos y hasta más", le dijo a BBC Mundo.

"Nosotros ya hemos entrado en contacto con algunos grupos interesados en el tema de fabricar y comercializar esta toalla. Pero comprenderás que esto no es fácil, porque nosotros aquí en Colombia tenemos pocas experiencias de innovación tecnológica con biotecnología", contó Vargas.

"Entonces la negociación con multinacionales para nosotros es difícil. Pero estamos aprendiendo en el camino", concluyó.


Dramática imagen del embajador de EE UU en Libia momentos antes de morir


AFP / BENGASI, Libia 

El embajador de Estados Unidos en Libia Christopher Stevens murió en un ataque contra el consulado en Bengasi llevado a cabo el martes por la noche por hombres armados que protestaban contra una película anti-islamista, según fuentes libias y norteamericanas.

La muerte del embajador, confirmada el miércoles por el presidente norteamericano Barack Obama, se produjo el día del 11º aniversario de los ataques del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Ocurrió además en vísperas de que en Libia el Congreso General Nacional (CGN), la más elevada autoridad política del país, eligiese este miércoles al jefe del gobierno cuya principal tarea será poner en marcha un ejército y una policía profesionales.
El embajador Christopher Stevens y tres funcionarios estadounidenses murieron en el ataque al consulado en Bengasi, declaró a la AFP el viceministro del Interior, Wanis al Sharef. El viceprimer ministro libio, Mustafa Abu Shagur denunció por su parte "actos de barbarie".

En protesta contra una película que consideraban insultante para el islam, los manifestantes armados atacaron el martes por la noche el consulado y dispararon cohetes contra el edificio, indicaron fuentes de seguridad libias, que en un primer momento informaron de un norteamericano muerto y otro herido.

Testigos indicaron a la AFP que los manifestantes arrancaron la bandera estadounidense y prendieron fuego al consulado y que se produjeron enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y hombres armados.
Uno de los testigos dijo que había salafistas entre los asaltantes y habló de pillaje y vandalismo.
Sorprendidos por la violencia del ataque, miembros de los servicios de seguridad libios, que vigilaban el consulado, abandonaron el lugar, afirmó otra fuente de seguridad en Bengasi.

La película provocó también una protesta ante la embajada estadounidense en El Cairo, durante la cual los manifestantes sustituyeron la bandera de Estados Unidos por un estandarte islámico.
Según el diario The Wall Strett Journal, la película, titulada "Innocence of Muslims" ("La inocencia de los musulmanes"), fue realizada por el israelo-estadounidense Sam Bacile. Tras la manifestación en El Cairo, declaró al diario: "el islam es un cáncer".

Antes del anuncio de la muerte del embajador estadounidense en Libia, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dio cuenta de la muerte de un agente del Departamento de Estado.
"Algunos intentaron justificar este brutal comportamiento, presentándolo como una respuesta a elementos incendiarios difundidos por internet", indicó.

"Estados Unidos lamenta toda voluntad deliberada de denigrar las creencias religiosas ajenas. Nuestro compromiso con la tolerancia religiosa se remonta a los mismos orígenes de nuestra nación", añadió Clinton.
El CGN expresó en un comunicado, antes de conocerse la muerte del embajador norteamericano, su "indignación" y "su condena en los términos más enérgicos" del ataque "criminal".
El CGN ha anunciado la apertura de "una investigación inmediata".

Los miembros del gobierno y la presidencia del Congreso están reunidos desde el martes por la noche para estudiar la respuesta que deben dar a este ataque, según una fuente gubernamental.

Estaba previsto que el jefe del gobierno, Abdelrahim al Kib, y el presidente del CGN, Mohamed al Megaryef, ofrecieran una rueda de prensa a las 13H00, hora local (11H00 GMT).

Bengasi, la segunda ciudad libia, bastión de la revuelta anti Gadafi, vive en los últimos meses una ola de violencia que incluyen ataques contra occidentales y el asesinato de oficiales del ejército y de los servicios de seguridad.

Las autoridades libias, desbordadas ya por el aumento de la violencia y por la proliferación de las armas tras la caída del régimen de Muamar Gadafi, en octubre de 2011, se enfrentan en las últimas semanas a un creciente poderío del movimiento salafista.

Los ataques en Libia y en Egipto tuvieron repercusiones en la campaña electoral en Estados Unidos, donde el candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, acusó al presidente, Barack Obama, de simpatía por los extremistas musulmanes.