30 enero, 2016

José Manuel Barbosa: “Combatir el zika o el dengue es tarea de todos”




Para José Manuel Barbosa, inmunólogo del departamento de epidemiologia del Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (Iahula), si todas las personas colaboran desde sus distintos espacios para no darle persistencia  al mosquito transmisor del virus zika, los riesgos de padecer la enfermedad pueden disminuir al igual que el número de casos.

El especialista, aclaró que la campaña preventiva iniciada por las autoridades de salud para controlar la presencia del mosquito transmisor “Aedes Aegypti” es parte de la solución, pero también es fundamental que en los hogares y espacios comunitarios se mantenga una buena limpieza, para que el vector no se reproduzca.

“Todo ser viviente va a tratar de sobrevivir, por eso es que estas mutaciones aparecen, sobretodo en épocas de poca lluvia, donde las personas acostumbran a mantener aguas estancadas;  En esos recipientes el mosquito se multiplica más rápido, por lo que mi recomendación es evitar tener en casa  recipientes abiertos y  acatar las medidas epidemiológicas provisorias”.

Barbosa refirió que  el zika, como enfermedad  febril, tiende a confundirse  con otras patologías virales, ya que presenta signos y síntomas no muy específicos. “Hay malestar general, cansancio, vomito, además de dolores musculares y articulares no tan fuertes, como en los casos de dengue o chikungunya”.

Ante las sospechas de tener esta enfermedad, lo más recomendable es no auto medicarse y dirigirse de inmediato al centro facultativo más cercano. Entre los grupos que se consideran más vulnerables están: niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.


Sin embargo, aclaró el médico inmunólogo, se debe incluir a las personas con patologías cardiacas y con problemas respiratorios, pues se pudiera dar el caso de pacientes que han padecido previamente de dengue y podrían contraer zika. (Prensa OCI- Daniel Molina).

La sequía y el virus del Zika se suman a la crisis venezolana



La  del fenómeno meteorológico “El Niño”, que en el Caribe venezolano se traduce en escasas lluvias y altas temperaturas, ha traído consigo la disminución de la generación de energía hidroeléctrica y el suministro de  potable para los 30 millones de habitantes del país.

La última vez que hubo un episodio intenso de “El Niño” fue en 1997-1998 y se estima que provocó más de 20.000 muertes alrededor del mundo y pérdidas valoradas en 34.000 millones de dólares.
Ahora, la sequía provocada por el fenómeno ha hecho que los 18 mayores embalses con los que cuenta Venezuela estén “muy cerca de la línea roja” o alcancen “niveles críticos”, según anunció el ministro de Ecosocialismo y Aguas del país, Ernesto Paiva.
Por ello, desde el pasado 4 de enero se implementó un plan de “suministro equitativo” que implica, según Paiva, la “corrección de las fugas de agua” en los acueductos del país y el racionamiento del  entre seis y cinco días a la semana en los que las válvulas son abiertas  en horas de la mañana.
Los ciudadanos buscan abastecerse del líquido recurriendo a tanques y recipientes para depositarlo.
Cada envase constituye un potencial criadero de los mosquitos que depositan sus huevos en aguas limpias, por lo que la situación amenaza con agravar el brote de enfermedades transmitidas por vectores: el dengue, la chikungunya y el recién llegado zika.
La nación petrolera afronta ahora la epidemia del virus propagado por las hembras de los mosquitos del género “Aedes aegypti”, que afecta ya a más de veinticuatro países americanos y del Caribe y que causa erupciones en la piel, fiebre, artritis o artralgia, conjuntivitis, dolores musculares y de cabeza, entre otros síntomas.
La ministra de Salud, Luisana Melo, indicó que se han contabilizado 4.500 casos sospechosos de zika, los cuales corresponden a personas que han asistido a consulta.
Recordó que de cada cuatro afectados tres no asisten a evaluaciones médicas pues en sus inicios la enfermedad puede ser asintomática o presentar síntomas leves y que, tras los primeros cinco días con el virus, no puede ser detectado en el organismo mediante exámenes de laboratorio, por lo que las cifras no son exactas.
Melo explicó también que hay 255 casos del relacionado síndrome Guillain-Barré, que ataca el sistema nervioso y que en algunas ocasiones puede ocasionar parálisis o debilidad muscular.
Descartó que en Venezuela se haya registrado microcefalia en recién nacidos, un problema que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede suscitarse si mujeres embarazadas contraen el zika.
La representante de la cartera de Salud señaló, además, que se han registrado dos muertes de pacientes presuntamente afectados por el zika.
Los familiares de esas dos víctimas dijeron no haber encontrado inmunoglobulina para tratar la enfermedad.
Melo argumentó que existe una alternativa a ese tratamiento: La plasmaféresis, un procedimiento por el cual se extrae la sangre del paciente y se introduce nuevamente sin el plasma.
Indicó que el Gobierno garantiza el acceso a alguno de los dos tratamientos admitidos por sus protocolos (inmunoglobulina y plasmaféresis).
Como parte del plan de prevención, los organismos de salubridad emplearán 70.000 litros de insecticida para fumigar “todos los rincones del territorio nacional”, reforzarán las medidas de control en los aeropuertos y realizarán campañas para instar a la comunidad a eliminar los criaderos del “patas blancas”, como se le conoce al mosquito en la región, dijo.
El Parlamento venezolano declaró recientemente una crisis humanitaria de salud, “en vista de la grave escasez de medicamentos e insumos (materiales) médicos y el deterioro de la infraestructura humanitaria”.
A través del texto aprobado, el órgano legislativo de mayoría opositora acordó “exigir al Gobierno nacional garantizar de manera inmediata el acceso a la lista de medicamentos esenciales que son básicos, indispensables e imprescindibles y deben ser accesibles en todo momento”.
No es la primera vez que la sequía motiva el racionamiento de agua en el país, ya en el 2010 se tomaron medidas similares, sin embargo, ahora hay un escenario en el que se suman el racionamiento, el brote epidemiológico y la escasez de medicamentos.
A estos problemas se agregan las colas que deben hacer los venezolanos para adquirir los también escasos alimentos de la cesta básica, el alto costo de la vida en una nación con una inflación que se sitúa entre las más altas del mundo y a los altos índices de violencia que atemorizan al ciudadano de a pie.
El Banco Central de Venezuela (BCV) anunció recientemente que la inflación interanual hasta septiembre de 2015 fue del 141,5 % aunque no ofreció el número exacto para el año que acaba de terminar, mientras que la escasez de productos básicos supera el 40 %.
Además, Venezuela ostenta una tasa de homicidios de entre 62 y 82 personas por cada 100.000 habitantes, según cálculos del Gobierno y de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), respectivamente.
EFE / LD