Científico venezolano Omar Arias a 40 años de Chernobyl: “Marcó un renacimiento de la seguridad radiológica y el triunfo de la física médica”
PRENSA NACIONAL AL 100%
En el silencio sepulcral de la Zona de Exclusión, dos nombres libran una batalla contra el olvido. Prípiat, la ciudad joven de los edificios altos y la noria que jamás giró, quedó congelada como una advertencia de concreto y óxido. A pocos kilómetros, Chernóbil, la ciudad milenaria que prestó su nombre a la central, se convirtió en el epicentro de un trauma que cambió el destino del siglo XX. Hoy, al cumplirse exactamente cuatro décadas de aquel 26 de abril de 1986, el estruendo de la explosión ha sido reemplazado por un legado más sutil, pero inmensamente más poderoso: el del átomo puesto al servicio de la vida.
Omar Arias, físico médico y una de las voces más autorizadas en protección radiológica en América Latina, afirmó que este aniversario no es solo una efeméride del dolor, es la conmemoración de un giro de 180 grados en la historia de la humanidad. “De las cenizas soviéticas no solo surgió una regulación global infranqueable, sino una "era dorada" para el uso pacífico de las radiaciones, cuyo máximo exponente se encuentra en el corazón de los hospitales modernos”, indicó.
Desde la dirección de SEROFCA, el científico venezolano Arias lidera una reflexión que desafía el estigma, calificando a Chernóbil como fue un doloroso punto de inflexión pero no el veredicto final sobre la energía nuclear. “Con la precisión de quien conoce la materia a nivel atómico podemos analizar que el accidente fue el resultado de un diseño fallido —el reactor RBMK— y una cultura de seguridad inexistente en la era soviética; factores que hoy, bajo los estándares internacionales actuales, son técnicamente imposibles”.
Arias explicó como en la actualidad no se opera bajo el miedo sino con la cultura de seguridad radiológica, donde la industria nuclear actual tiene las tasas de mortalidad por teravatio-hora más bajas de casi cualquier fuente de energía, incluyendo las renovables en algunos casos. “El mayor triunfo tras la tragedia ha sido el refinamiento de la protección radiológica, los protocolos internacionales hoy garantizan que un paciente reciba una dosis exacta de radioterapia para eliminar un tumor, o que un técnico se realice una tomografía sin riesgos, son herederos directos de las lecciones aprendidas en las décadas posteriores a 1986”, aclaró.
El profesor de la Escuela de Salud Pública de la UCV señalo que no solo hablamos de energía sino de esperanza, donde el desarrollo de la física médica ha permitido pasar de una protección rudimentaria a sistemas de dosimetría en tiempo real. “Esto garantiza que el uso de las radiaciones en cardiología, neurología y oncología sea un proceso de alta fidelidad donde el beneficio para el paciente es absoluto y el riesgo es controlado bajo estándares de excelencia”.
El rol de Venezuela y la academia
Arias quien es profesor de la Escuela de Salud Pública de la UCV afirmó que la educación es el blindaje más fuerte contra el miedo irracional, y en Venezuela se siguen formando en instituciones como Serofca expertos los cuales entienden que el átomo es una herramienta de paz. “La física médica es, en esencia, la aplicación del genio humano para curar a través de lo invisible, a 40 años de Chernobyl celebramos que el conocimiento venció al caos", concluyó el experto.
El magíster Omar Arias es uno de los científicos divulgadores más importante en física médica y protección radiológica en América Latina., donde a través de la dirección de SEROFCA ha impulsado la actualización tecnológica y la formación de profesionales en el uso seguro de radiaciones ionizantes, garantizando que los estándares internacionales se cumplan en cada centro de salud y planta industrial de la región.
Contacto:
Omar Arias: Físico Médico, profesor de la UCV y director General de Serofca
@omarariascurat
@serofca


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