100 días después de la captura de Maduro: el miedo a expresarse políticamente disminuyó, pero aún no desaparece
En algunos contextos los venezolanos todavía prefieren mantenerse bajo perfil e evitar hablar de política o economía
EL DIARIO
Le demostramos a Venezuela y a todo el mundo que el miedo se cambió de acera”, fueron las palabras del dirigente sindical José Patines al ofrecer un balance sobre una movilización de trabajadores y pensionados que se realizó en Caracas el 9 de abril. La afirmación de que “el miedo se acabó” se mantuvo presente durante toda la convocatoria. Sin embargo, algunas personas aún prefieren apoyar las exigencias políticas y sociales desde un perfil bajo.
La madrugada de este lunes 13 de abril se cumplieron 100 días desde la captura y extracción de Nicolás Maduro por parte de fuerzas militares de Estados Unidos, lo que, varios ciudadanos afirman, fue uno de los principales impulsos para perder el miedo.
Luego de las elecciones del 28 de julio de 2024, en la que el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró como ganador a Nicolás Maduro, la persecución política aumentó en el país y escaló a la detención arbitraria de cientos de ciudadanos que protestaron en contra de los resultados electorales, denunciaron un presunto fraude o exigieron de alguna forma la publicación de las actas electorales.
La excarcelación de muchas de estas personas y el sobreseimiento de sus causas, así como la reactivación de la Embajada de EE UU en Caracas y las visitas de funcionarios estadounidenses al país refuerzan la idea de que se está produciendo un cambio en Venezuela. No obstante, quienes salieron a manifestar ese día coincidieron en que es necesario alzar la voz y hacer presión social para que esos cambios se cumplan.
“Aquí ya no hay miedo”
Para María Escalona era importante llegar a la protesta y apoyar la lucha de los sindicatos. Aprovechó la oportunidad para exigir también la libertad de todos los presos políticos en Venezuela.
“Estamos en defensa de todos ellos, ayudando a los familiares, ayudando a nuestra gente. Ya no nos van a sacar de las calles. Nosotros estamos ahorita calentando las calles. No nos van a callar, porque aquí ya no hay miedo, el miedo se acabó”, comentó Escalona para El Diario.
Ella vive en La Guaira y forma parte de la organización Alianza al Bravo Pueblo. Confesó que años atrás emigró, pero decidió volver para “luchar por el regreso de los jóvenes a Venezuela”.
“Queremos ser libres, queremos ver el regreso de nuestros hijos y nuestros hermanos, pero eso va a ser cuando tengamos unas elecciones libres porque las del 28 de julio (de 2024) nos las robaron”, expresó.

Aseguró que a pesar de que Maduro no continúa en la presidencia, diversos sectores del país no están conformes con las medidas y decisiones del gobierno encargado liberado por Delcy Rodríguez.
“A esa mujer no la queremos. Los Rodríguez tienen que salir y a ella se le acabó su tiempo. Nosotros no creemos en ellos. Ya el pueblo despertó y el pueblo no le tiene miedo”, comentó.
Quienes han estado al frente de la lucha por la libertad de los presos políticos también han sido un ejemplo de la pérdida del miedo a expresarse en Venezuela.
Desde enero, Evelis Cano ha sidouna de las caras visibles de esa exigencia, pues lideró las protestas por la libertad de los presos políticos de Zona 7, una de las sedes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas, donde estuvo detenido su hijo.
Cano mencionó que durante su estancia a las afueras de Zona 7 recibió el apoyo de manifestantes, estudiantes, periodistas y demás personas que acompañaron la demanda de libertad plena para las personas detenidas por motivos políticos. Por esa razón decidió respaldar a quienes exigen el respeto de los derechos humanos y laborales en Venezuela.
“Aquí la lucha es en general, es global, es porque Venezuela necesita un cambio, necesitamos ir a elecciones pronto y que se respete el derecho de los venezolanos al voto.
Necesitamos que se respeten los derechos humanos”, contó Cano para El Diario.
A pesar de que el resto de su familia, incluyendo a su hijo ya en libertad, prefieren mantenerse en un perfil más bajo, Cano insiste en que su “deber moral” es alzar la voz por quienes aún sufren injusticias en el país.
“Aún quedan muchos presos políticos, necesitamos una Ley de Amnistía en la que incluyan todos aquellos que no fueron incluidos o sino que se les otorgue un indulto. También hay muchas personas en desaparición forzada y sus familias están sufriendo exigiendo una fe de vida”, expresó.
“Muchos aún sienten miedo”
El sector educativo en Venezuela ha sido uno de los más golpeados, junto a la salud, por la crisis económica y laboral, por lo que estos gremios se han mantenido al frente de la lucha por mejoras salariales.
René Zapata, secretario de la Federación Venezolana de Maestros Miranda-Tuy, explicó que los docentes ya trabajan en condiciones precarias, pero si deciden expresarse políticamente se exponen a represalias dentro del entorno laboral o incluso en sus comunidades.
“Hay muchos maestros que todavía tienen miedo, pero los maestros somos los que hemos estado en pie de lucha desde hace muchos años. Mucha gente se cansó de exigir, pero ahora hay como un despertar nuevamente”, agregó.
Resaltó que la lucha por un salario digno es una de las que ha tenido mayos convocatoria en lo que va del año, incluso agradeció el esfuerzo de quienes llegaron a la marcha del 9 de abril sin dinero para movilizarse por la ciudad.
Hablarle de frente y con voz firme a los funcionarios policiales que restrigían el paso a los manifestantes fue una escena de valor que se repitió en varias ocasiones el día de la marcha sindical. A pesar de que ya pasada la 1:00 pm las autoridades se esforzaron por bloquear todos los accesos a Miraflores, muchos manifestantes seguían intentando convencer a los policías para que los apoyaran en su exigencia.

“Todavía no siento que pueda hablar”
Aunque la asistencia a la protesta fue masiva, algunas personas preferían no declarar o se alejaban de las cámaras para no salir en los medios y redes sociales.
“Todavía no siento que pueda hablar, si salgo en una entrevista me dan ‘matarile’ por mi casa”, aseguró una mujer que prefirió mantenerse en el anonimato.
La manifestante señaló que lo importante es salir a la calle a exigir, pero que aún siente miedo a la represión contra quienes piensan distinto.
Otra mujer que tampoco quiso identificarse aseguró que a última hora decidió unirse a la manifestación porque la ruta pasaba cerca de su casa, confesó que antes trabajaba para el Estado y debía asistir a las marchas del oficialismo, pero ahora quería estar presente en este tipo de protesta.
Explicó que sentía satisfacción al ver a muchas personas salir sin miedo a exigir en las calles, aclaró que todavía hay quienes no se sienten a gusto hablando de política o economía todavía porque no saben qué consecuencias podría tener su opinión.

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