“Más sacrificio para el pueblo no es política energética: Venezuela necesita generación, inversión y planificación” - Por Jorge Pérez

 


Por Jorge Pérez


Ante las declaraciones de este sábado 21 de marzo de la interina Delcy Rodríguez, quien reunida con el nuevo vicepresidente sectorial de servicios y obras públicas, el ministro de energía eléctrica, el presidente de Corpoelec y otros despachos, le pidió al pueblo mucho más sacrificios que el que ha dado en todos estos años, anunciando nuevas medidas de reducción del consumo eléctrico coincidiendo con el período en el cual los rayos solares inciden de forma perpendicular sobre el territorio nacional durante 45 días.

Desde la Red Internacional de Profesionales del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela (RIPSENV) manifestamos nuestra profunda preocupación por el enfoque nuevamente adoptado por el Ejecutivo.

Lejos de anunciar inversiones, ampliación de la generación o incorporación de nuevas tecnologías al sistema eléctrico, el mensaje oficial se limitó a pedir más sacrificios a la población: apagar equipos, restringir el uso de aires acondicionados y reducir el consumo energético.

Estas medidas no constituyen una política energética estructural. Son, en esencia, la continuación de una estrategia de administración de carga, que en la práctica significa racionamientos eléctricos prolongados que afectan diariamente a millones de venezolanos con interrupciones de 2, 4, 6, 8 horas  continuas de servicio diariamente.

El problema de fondo no es el consumo de la población.

El problema es la dramática caída de la capacidad de generación eléctrica del país, el abandono y la ausencia de inversiones sostenidas en todo el sistema eléctrico nacional.

Un momento ideal que el país está desaprovechando.

Paradójicamente, el propio anuncio oficial reconoce un hecho geográfico fundamental: durante este período del año el territorio venezolano recibe radiación solar perpendicular, una condición privilegiada que muy pocos países poseen y que Venezuela es agraciada porque recibe al menos un promedio de 12 horas de luz natural durante todo el año, debido a su ubicación geográfica cercana al ecuador.

Esto representa una oportunidad estratégica para el desarrollo masivo de energía solar fotovoltaica.

En regiones como: Los llanos venezolanos, Las mesetas de los Andes, El Bajo Caroní y amplias zonas del oriente del país, la irradiación solar permite aprovechar hasta el 90-95 % del potencial de los paneles fotovoltaicos, lo que convierte a Venezuela en un territorio altamente competitivo para el desarrollo de esta tecnología.

Sin embargo, en lugar de anunciar: construcción de parques solares, incorporación de generación distribuida, desarrollo de plantas fotovoltaicas flotantes en embalses, incentivos para la autogeneración industrial y comercial; lo que se anunció fue más racionamiento.

El impacto real del racionamiento

Estas medidas no solo afectan la calidad de vida de los ciudadanos.

También golpean directamente el casi reducido e inexistente aparato productivo a nivel de la industria y el comercio, así como los servicios básicos.

Son innumerables las familias que pierden alimentos en sus refrigeradores debido a la falta de electricidad. Comercios y pequeñas empresas ven caer sus ingresos. Las industrias operan por debajo de su capacidad.

Mientras tanto, quienes forman parte de las élites del poder cuentan con plantas eléctricas propias, por lo que el peso de la crisis recae casi exclusivamente sobre el pueblo venezolano.

Lo que Venezuela realmente necesita

Desde RIPSENV, consideramos que el país necesita con urgencia un Plan Nacional de Recuperación y Diversificación de la Generación Eléctrica, basado en cinco pilares fundamentales:

1. Desarrollo acelerado de energía solar fotovoltaica

Construcción de parques solares en regiones de alta irradiación y programas de generación distribuida.

2. Parques solares flotantes en embalses hidroeléctricos

Especialmente en el sistema del Bajo Caroní, aprovechando infraestructura existente.

3. Recuperación del parque termoeléctrico nacional

Rehabilitación de plantas existentes para estabilizar la generación base.

4. Programas de eficiencia energética modernos

Sustitución tecnológica de equipos, incentivos y normas de eficiencia, no simplemente restricciones al consumo.

5. Apertura a inversión y cooperación internacional

Para modernizar el sistema eléctrico y garantizar seguridad energética comenzando por las centrales Hidroelectricas actuales con la modernización progresiva de sus unidades, de los sistemas de controles y protecciones entre otras y la culminación de la Central Tacoma.

No más sacrificio sin soluciones

Venezuela no necesita más discursos ni más llamados a restringir el consumo.

Necesita planificación, inversión, gestión técnica y políticas energéticas sostenibles.

Continuar trasladando el peso de la crisis eléctrica a la población es una señal inequívoca de que no existe una estrategia real para recuperar el sistema eléctrico nacional.

El pueblo venezolano merece electricidad confiable, continua y de calidad, condición indispensable para el desarrollo económico, la estabilidad social y el bienestar de la nación.

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