20 julio, 2015

Origen de la crisis del rubro leche en Venezuela




Bárbara Beatriz Hidalgo Gutiérrez *
La función de oferta recoge la relación existente entre el precio de un bien y las cantidades que un empresario desearía ofrecer de ese bien. Por otra parte la demanda de un consumidor determinado de un bien concreto recoge la relación existente entre la cantidad demandada de dicho bien y el precio del mismo, por lo tanto, en una situación de equilibrio se igualaran las cantidades ofrecidas con las demandadas, ahora bien, se pueden presentar dos escenarios muy particulares en relación al control de precios, la oferta y la demanda de un bien.
Si el mercado de un bien no está regulado por el gobierno su precio se ajustará libremente para equilibrar la oferta y la demanda hasta alcanzar su precio de equilibrio. Sin embargo, en otros mercados el gobierno interviene fijando precios, que en algunos casos serán precios máximos y otros precios mínimos. En ambos casos, el gobierno intenta mantener precios en niveles fuera del alcance de equilibrio, generando excesos de demanda o de oferta y por lo tanto desequilibrios indefinidos por el control de precios impuesto.
Después del paro petrolero del 2002, el gobierno nacional optó por aplicar políticas de control para frenar el aumento de los precios. En el caso de la leche, se aplicaron controles que obligaron a productores y procesadores a vender por debajo de sus precios de producción, por otra parte se vieron afectados por la gran suma de importaciones sin ningún tipo de control de derivados de la leche, cosa que desprotege por completo la producción nacional.
A pesar de las innumerables leyes que se han creado para “satisfacer” la demanda de leche en el país, lo único que ha provocado es la disminución en la producción y por lo tanto vemos claramente una demanda insatisfecha que lo único que genera es horas muertas por horas laborales para poder adquirir dicho rubro en las colas interminables. Si bien es claro, en el caso de la leche en polvo el principal importador de dicho rubro es el gobierno, que utiliza dólares preferenciales para hacer su intercambio de mercancías, actuando de manera desleal al competir con la producción nacional de lácteos y dejando a un lado la posibilidad de que la empresa privada pueda importar debido a las limitaciones en el acceso oportuno de las divisas y a las licencias de importación.
Estadísticamente hasta el año 2013 el litro de leche en corral era pagado al productor en 3,60 BsF. precio que oscilaba entre 0,36$/Lt. Y 0,40$/Lt.  a un dólar oficial de 4,30 BsF y un dólar paralelo entre 8 y 10 BsF. (Fuente: Gaceta Oficial Nº40.169 del 17 de mayo de 2013). Actualmente se manejan cifras irrisorias y poco equitativas con la situación económica que el país atraviesa, manejada por una hiperinflación; el precio actual de la leche en corral está en el orden de los 40BsF con un dólar SIMADI de 200BsF  equivalentes a 0,2 $/Lt. y un dólar paralelo de 400BsF equivalente a 0,1$/Lt, situación que va en detrimento de los productores nacionales.
Actualmente vemos la fantasmal aparición de la leche en los anaqueles de los comercios del país, debido a los precios controlados y el costo elevado de producción que supera los costos estimados por el gobierno. La producción nacional ha disminuido y, en gran medida, la mayoría se destina para la industria quesera, provocando así la insatisfacción de la demanda del bien. Debido a que la importación de leche por parte del gobierno no ha sido regular, la producción nacional no ha podido alcanzar la satisfacción de consumo de la población Venezolana. En los últimos 10 años el consumo per-cápita de la población ha disminuido considerablemente pasando de 160 lts a 72 lts anuales (Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2013), muy por debajo del estimado de consumo que recomienda la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que se ubica en 150 lts per-cápita anuales.
En Venezuela históricamente hemos tenido una producción deficitaria de leche, por lo tanto lo más recomendable para aumentar sucesivamente la producción es elaborar y aplicar nuevas políticas que a largo plazo nos permitan dirigir la producción, el procesamiento, comercialización y consumo hacia una senda de desarrollo sostenido de la producción que permita equilibrar la oferta y demanda de dicho rubro, eliminando en primera medida el control de precios que entorpece el libre flujo del mercado.
*Estudiante del Noveno Semestre de Economía en la FACES-ULA.