01 junio, 2014

Anatomía de una carencia

La generación de jóvenes venezolanos entre 15 y 29 años de edad entró a la adultez con pocas opciones de desarrollo. De los 7.379.438 jóvenes que hay en Venezuela 1.667.470 ni trabajan ni estudian y 773.421 no están buscando emplearse ni emprender y eso los convierte en un grupo vulnerable de exclusión social. La mayoría son muchachas

Foto: Referencial Google

El Nacional Web
Ángel Castillo es flaco y usa unos pantalones de flaco. Tiene ese aspecto frontera entre el desaliño y la necesidad de un ciclo de lavadora. Era media mañana y él estaba llegando de Apure con su amigo César Rodríguez después de siete horas de trayecto en autobús. Su primera y única parada en Caracas fue el campamento del PNUD. Habían venido a sumarse a las protestas, pero estaban llegando y había tiempo por delante.

Con mucho esmero se subieron en una escalera para pegar una cartulina en una pared que decía en marcador ³Apure presente². Había otras que pasaban lista a más estados del país. Ese tipo de protesta ya no existe y las vidas de Castillo y Rodríguez no son ­y tal vez no serán- como eran antes.

Castillo tiene 23 años de edad y Rodríguez 18. El primero se graduó de Técnico Superior Universitario y espera sacar la licenciatura en la Unefa, y el segundo estudia Ingeniería Civil en una aldea universitaria. Ambos se beneficiaron de instituciones públicas del Estado en las que la orientación socialista es uno de sus objetivos; ambos se han educado en la era chavista.

Y ahí estaban.
³En Apure todo el negocio de turismo lo tiene el gobierno, puro enchufado.
Yo hice mi labor social y no me dieron el certificado porque soy de la oposición, tengo fotos en mi Facebook con Capriles y me tienen pillado. 

Han graduado tres cohortes en la Unefa de turismo y casi nadie tiene trabajo², dice Castillo. ³Tengo muchos amigos graduados que llevan cinco años esperando un cargo para trabajar. Vivo en Tierra Honduras, un barrio en el que mayoría es chavista; pocos trabajan porque están esperando a que el gobierno les dé una migaja. Aunque ya hay varios indecisos que están viendo la inseguridad y la escasez², dice Rodríguez.

Pero ninguno de esos planes están vigentes: Castillo y Rodríguez fueron detenidos junto con 241 compañeros en el desalojo de los campamentos la madrugada del 8 de mayo. Los dos tienen régimen de presentación cada 15 días en un tribunal caraqueño y su situación económica no les permite viajar desde Apure. 

Ahora ni trabajan ni estudian. ³No sabemos cuánto tiempo dudará el régimen de presentaciones, de seis a ocho meses es lo que se dice. Me están ayudando unos amigos con el hospedaje y quiero ver si comienzo un curso de inglés², cuenta Castillo desde su nueva realidad sin asideros, en la que también está varado Rodríguez.

Así, sin trabajar ni estudiar, viven 1.667.470 muchachos entre 15 y 29 años de edad, lo que representa 23% de los 7.379.438 de jóvenes que hay en Venezuela. De ese grupo, 54% (773.421) ni siquiera está buscando emplearse o iniciar un emprendimiento propio. Del segmento que ni estudia ni trabaja las mujeres representan 71%,.
³La proporción de jóvenes cuyos vínculos sociales se han roto por la vía de la educación y del empleo ha tenido un leve incremento en términos relativos. 

La Encuesta de Hogares por muestreo del INE del año 2012 reporta un 20% de jóvenes entre 15 y 29 años de edad desvinculados, que son
1.538.266 personas. El problema no es precisamente que hayan aumentado en proporción o volumen, el problema es que se mantenga una parte de la población juvenil en esa situación², señala Genny Zúñiga, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello e investigadora de la Encuesta Nacional de la Juventud 2013 que se realizó a 4.022 jóvenes entre 15 y 29 años de edad en varias partes del país.

Laura Méndez tiene 23 años de edad y acaba de graduarse de Comunicación Social. Por ahora no encuentra el resquicio para entrar al mercado laboral.

"Las empresas no están contratando gente nueva. Las pocas que buscan, ofrecen pasantías para estudiantes o requieren personas con experiencia de por lo menos 3 años o con especializaciones en un campo determinado. Eso me deja a mí en un campo invisible. Sin embargo, esto no quiere decir que me quede estancada, el trabajo freelance paga bien. Aunque nunca dejará la experiencia laboral de una empresa, funciona bastante bien para sustituir el sueldo".

El panorama general es así: 31% de los jóvenes se encuentra estudiando, 35% trabajando, 11% hace ambas actividades de forma simultánea, 23% ni estudia, ni trabaja y, por lo tanto, está en una probable situación de riesgo de exclusión social. La principal razón de los varones entre 15 y 19 años de edad para dejar de estudiar es que sienten que ya aprendieron todo lo necesario (27%) o porque tiene que trabajar (19%); y la de las muchachas es el embarazo precoz (19%). Los datos de la UCAB revelan cómo se ha complejizado en el país el tránsito entre la infancia y la asentada adultez.

Pobres. Si el joven es pobre, ese tránsito es todavía más agotador. Después de que el gobierno venezolano lograra reducir la pobreza con la mejora de los ingresos de los hogares, la inflación de 2013 disminuyó el poder adquisitivo y el porcentaje de personas que viven en pobreza al cierre de ese año fue de 32,1%, lo que representa 6,7% más que el del año anterior.

Este retroceso frena, sobre todo, las oportunidades de los más frágiles.

De acuerdo con datos del boletín de octubre 2013 del Observatorio Social de la Juventud Venezolana, los jóvenes en pobreza mayores de 22 años de edad tienen una tasa de actividad de 49,3%, pero los que tienen la misma edad y son de clase media están activos en 71,2%. ³El mercado laboral venezolano es complejo porque la mayoría de las empresas piden estudios universitarios y eso precariza el mercado y excluye a muchachos que no logran llegar a la universidad pero quieren incorporarse al mercado², dice Julio Fermín, miembro del Observatorio.

La encuesta de la UCAB revela que los que viven en pobreza y solo trabajan tienen un promedio de 7,4 años de estudio, y los que provienen de estratos socioeconómicos de mayor ingreso duplican los años de escolaridad de los primeros (13,8 años). Otro dato es que en el grupo más pobre de la población, 35% de los muchachos no trabaja ni estudia, mientras que esta situación se da en 11% de los muchachos provenientes de hogares del estrato más alto de la población. ³En promedio, el trabajador venezolano tiene 8 años de escolaridad², dice Fermín.

¿Para qué sirvo?. Ángel Villegas va a cumplir 15 años de edad en noviembre.

En unos meses comenzará a formar parte del 28% de jóvenes que hay en el país y todavía le cuesta leer una línea completa sin extraviarse. A pesar de que sus notas de 6to grado fueron deficientes, en la escuela le estiraron las calificaciones y ahora está terminando 7mo grado. Pero sus cuadernos están en blanco. En unos meses podría pasar a formar parte de los excluidos si no encuentra refuerzo. 1 de cada 5 adolescentes (528.264 venezolanos entre 15 y
19 años de edad) no está incorporado al sistema educativo y tampoco al mercado laboral, de acuerdo con la UCAB; 45% de este grupo son varones como Ángel.

Pero, aunque le cuesta leer y retener lo leído, hace hermosas maquetas y dibujos. ³Tenemos carencias de tipo acumulativo. Hace mucho tiempo que no hay oportunidades claras, de esas que empiezas a cultivar desde que eres niño y te permiten medir tus potencialidades. 

Lo ideal es que las escuelas fueran centros para detectar los talentos. Con un sistema nacional de oportunidades así como hay, por ejemplo, un Sistema Nacional de Orquestas, los estudiantes podrían saber para qué son buenos. Si tienes una familia carente y asistes a una escuela que no entiende tus habilidades, vas a creer que no sirves para nada², señala la psicóloga María Elena Garassini, presidenta de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva.

³Los jóvenes han accedido a mecanismos de inclusión digital, como las canaimitas; educativos, como las misiones o las aldeas universitarias, pero falta una guía nacional.¿Qué hacer con esos muchachos que se graduaron?
¿Para qué mercado se formaron? ¿Quién los acompaña? ¿Qué visión de país tiene la clase empresarial? En el Plan de la Patria hay algunos datos y creo que de esta consulta de la calidad educativa que hace el Ministerio de Educación pueden salir cosas interesantes². Zuñiga también despega la mirada del problema: ³Se trata de una generación que creció en un país en franca descomposición social. 

Existen grupos que han sido mucho más expuestos a ella y por lo tanto, aunque resulte dura la afirmación, son parte de dicha descomposición social. Sin embargo, estos procesos muchas veces resultan en el elemento que impulsa a las sociedades, de manera que si bien una parte de la juventud venezolana es víctima del deterioro social, también pueden ser los protagonistas de un cambio radical del futuro del país².

Ideología separa a jóvenes pese a compartir metas similares
Dirigentes juveniles del chavismo y la oposición tienen opiniones divergentes sobre asuntos como la ley del primer empleo y la efectividad de los programas sociales

Franz von Bergen
fvonbergen@el-nacional.com

³Los jóvenes quieren formarse, quieren ser productivos y quieren ayudar a superar el rentismo que aqueja a Venezuela. También quieren espacios de recreación y de cultura y posibilidades de adquirir un carro o una casa².

³Nosotros defendemos dos banderas principales para el desarrollo de los
jóvenes: que haya una misión vivienda específica para la juventud, la cual entregue casas con consciencia estadística y a través de créditos; y que se termine de aprobar la ley del primer empleo².

La primera frase es de Heryck Rangel, miembro del equipo nacional de la Juventud del PSUV (JPSUV); la segunda es de Diego Scharifker, concejal de Chacao y uno de los dirigentes más jóvenes de Un Nuevo Tiempo (UNT). Aunque tienen ideologías partidistas claramente contrarias, expresan ideas similares sobre los anhelos de la juventud venezolana.

Rangel revela que él y sus compañeros de partido están desarrollando reuniones con las bases para que en el Congreso del PSUV, que se realizará en julio, puedan firmarse dos compromisos, uno de cara a 2030 y otro para el 2050. El objetivo final de esos documentos es ideológico: ³Es la hoja de ruta de lo que debe hacer nuestra generación para profundizar y hacer irreversible la revolución bolivariana. A partir de ahí, definiremos cuáles proyectos se deben hacer², informa el dirigente.

La argumentación para explicar la necesidad de ese compromiso ideológico se presenta como algo de vida o muerte. ³La revolución es la única garantía de que se puedan ampliar los derechos sociales, políticos y productivos. No hay un proyecto alternativo. Lo demás no funciona. Ni en Lara ni en Miranda hay otra propuesta², advierte Rangel.

Scharifker piensa diferente. Explica que debe desarrollarse un sistema democrático que funcione como herramienta para que todas las corrientes de pensamiento puedan converger. ³Defendemos la posibilidad de que el venezolano defina su proceso político cada cierto tiempo a través de elecciones², afirma.

Medidas a tomar. El dirigente de UNT lamenta que el sector juvenil es el más afectado por la situación socioeconómica del país, lo que, a su juicio, complica la posibilidad de que se pueda aprovechar totalmente las oportunidades que plantea el bono demográfico que se inició hace cinco años, se calcula que durará 35 más y es un período irrepetible en la historia de los países en el que se deberían hacer ambiciosos planes de desarrollo.

El concejal de UNT comparte la idea de Primero Justicia de aprobar una ley del primer empleo. Advierte que es la única forma de facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral para acabar con un ciclo vicioso que no permite conseguir trabajo por falta de experiencia y no deja obtener experiencia por falta de trabajo.

³Se debe imponer una cuota de personas jóvenes sin experiencia que tiene que tener toda empresa o ente público. El sector privado también puede ser estimulado a través de incentivos fiscales por número de jóvenes empleados.

Además, hay que establecer una remuneración obligatoria para las pasantías de al menos 50% del salario mínimo², explica Scharifker.

La JPSUV tiene discrepancias con las banderas opositoras. Sobre el trabajo, consideran que la ley del primer empleo ³pervertiría² el mercado laboral y se traduciría en ³mano de obra barata² para las empresas. ³No puede ser que contraten jóvenes para explotarlos y pagarles unas migajas y que, además, se agarren de eso para incumplir responsabilidades fiscales², argumenta.

Sobre el acceso a una vivienda digna, asegura que muchos de los beneficiados por Misión Vivienda son jóvenes. Desde 2011, este programa a culminado
565.958 casas, aunque las cifras oficiales no especifican cuántas de ellas fueron dadas a ese sector poblacional.

En la Memoria y Cuenta del año 2013, el ministerio de la Juventud informó haber tomado medidas para el desarrollo de los jóvenes y el máximo aprovechamiento del bono demográfico. Aparte de ratificar políticas vigentes desde los gobiernos anteriores a Hugo Chávez, como educación y salud gratuita, anuncian la organización de más de mil eventos culturales, deportivos y de entretenimiento para fortalecer la formación.

Destaca también la implementación de la Tarjeta Somos, una iniciativa hecha con el ministerio de Finanzas y el Banco de Venezuela para entregar tarjetas de débito y crédito a la juventud con el fin de que empiecen a crear referencias comerciales y bancarias. El año pasado se registraron 1,5 millones de solicitudes para este programa, que tuvo una inversión promocional de 3 millones de bolívares.

Scharifker, sin embargo, denuncia que en algunos de estos programas hay exclusión por ideología. ³En Cumaná, un dirigente juvenil de UNT fue a pedir su tarjeta y le negaron la solicitud cuando lo reconocieron. Sigue habiendo sesgo político ahora de acceder a los beneficios².

Encuentro. Ambos sectores reconocen que sus diferencias ideológicas no los han dejado acercarse y aseguran estar abiertos a cambiar eso. Sin embargo, ponen condiciones.

³Hay que dejar los tabúes. A nadie se le cae el brazo por darle la mano a un opositor. Pero es importante que se respete la Constitución para que se dialogue², indica Rangel. Scharifker agrega detalles sobre cómo debe ser ese diálogo. ³El PSUV no reconoce que la oposición representa a una parte importante del país. Una cosa es sentarse a debatir y otra tomar decisiones.

Al llegar a ese momento, deciden sin tomar en cuenta a otras corrientes. Eso debe cambiar².

Formarse en democracia
Nuevas generaciones pueden definir elecciones

La cantidad de votantes que en las elecciones del 7 de octubre de 2012 sufragaron por primera vez en unas presidenciales fue casi dos veces mayor a la diferencia que le sacó Hugo Chávez a Henrique Capriles. Esas 3,12 millones de personas representan 13,9 veces la distancia con la que Nicolás Maduro venció el 14 de abril. Casi 90% de esos nuevos electores eran jóvenes, lo cual permite hacer una rápida conclusión: ese sector tiene la capacidad de definir un proceso electoral hacia un lado o hacia el otro.

La situación no es nueva. Entre las presidenciales del 2000 y las del 2006,
4,06 millones de personas se sumaron al Registro Electoral. Esto representó un incremento de 34,6% en el padrón de votantes, porcentaje mayor al 19,7% de aumento que hubo entre 2006 y 2012.

Los bloques políticos se han dado cuenta de esta realidad. ³Claro que enfocamos nuestras campañas en los jóvenes. La mayoría del país es joven y las campañas se dirigen a la mayoría², admite Heryck Rangel, que dirige el comité de Política Electoral de la JPSUV.

No es de extrañar entonces que en menos de 3 meses el presidente Nicolás Maduro se haya reunido en dos ocasiones con la Organización Bolivariana Estudiantil, grupo integrado por alumnos de educación media y bachillerato, y otra vez con los llamados universitarios bolivarianos.

El Primer Mandatario se intenta mantener cerca de este importante segmento poblacional en época de crisis económica y social. Sin embargo, algunos piensan que esto no es suficiente. ³Estamos teniendo problemas atrayendo a los jóvenes porque son los más perjudicados por los problemas que hay. Nos han pedido adelantar campañas especiales para revertir eso², confiesa un dirigente del Polo Patriótico que declaró en condición de anonimato.

Rangel, sin embargo, desestima esa apreciación. ³La mayor fuerza de la revolución está en la juventud, que es la más consecuente, leal e irreductible², afirma el dirigente, quien estima que más de 2 millones de los militantes del PSUV tienen menos de 30 años.

En la Encuesta Nacional de Juventud 2013 hecha por la UCAB, 32% de los encuestados dijo tener cercanía a la tendencia oficialista, mientras que 26% se declaró cercano a la oposición y 25% independiente. Los jóvenes de estratos más bajos mostraron mayor inclinación hacia el chavismo y hacia la idea de que el Estado sea el actor principal en la economía.