13 julio, 2015

Se esfuman 9 millones de bolívares del pasaje estudiantil



Carolina Bracho 
Panorama.com

A diario se libra una batalla entre estudiantes y conductores cuando llega la hora de pagar el pasaje, pues la mayoría de las unidades se niegan a recibir el pago del pasaje estudiantil contemplado en el Decreto presidencial 520, y exigen la tarifa completa. 
El estudiante reclama por un derecho asignado por el Estado, el que subsidia parte de ese pago como política social para incentivar el estudio. Mientras el chofer reclama  pago justo y real.
Ante este problema los estudiantes exigen  a los choferes que cobren, en verdad, el pasaje estudiantil y al Gobierno que  implemente definitivamente el sistema automatizado (cuyo planteamiento se hizo hace más de 10 años),   para ayudar a que se sincere la cantidad de estudiantes que transportan.
El retraso en la incorporación al   sistema electrónico al Estado le costaba, hasta junio, 8 millones de bolívares al mes. Sin embargo, el pasado jueves la presidencia del Fondo de Transporte Urbano (Fontur), José Luis Bernardo, sostuvo una reunión con el gremio de transporte y se aprobó un aumento a 9 millones para el pasaje estudiantil en Zulia, dijo el presidente de la Central Única de Transporte, Erasmo Alián. 
Esta es la cantidad  que se les cancela, al día,   como subsidio a 1.442 unidades de transporte público de los municipios Maracaibo y San Francisco registradas ante el organismo dependiente del Ministerio de Transporte y Tránsito Terrestre, expuso Alián.
Una fuente ligada a Fontur en el Zulia confirmó que en el estado reciben los ocho millones de bolívares por este concepto y que evaluaban un reajuste.
Detalló que por cada autobús se cancela 3.700 bolívares al mes, mientras que a los carros por puesto se les paga 485 bolívares. Es decir, el alumno cancela cinco bolívares, pero el Estado les asigna el 70% restante del costo del pasaje. El conductor, al final, obtiene el pasaje completo. 
El problema radica en que no todas las unidades montan a los estudiantes o no cumplen el decreto.
“Están pagando un subsidio que se llama subsidio de transición, que se implementó cuando se eliminó el tique y el último monto que le pagaban era de 2.970 bolívares por unidad mensual”. “Pero ese subsidio quedó obsoleto y no compensa el trabajo de algunos conductores, porque hay que resaltar que no todos los conductores llevan a los estudiantes”, dijo Alián.
Milibeth Machado, estudiante de educación integral en la Universidad del Zulia da fe de la situación irregular al expresar que la mayoría de los por puesto no cumple con el beneficio.
“Estudiante que se monta en carrito sabe que tiene que pagarle completo porque ellos no respetan el pasaje estudiantil, prefieren no llevarnos”, dice. 
Marcos David Térán, estudiante del ciclo diversificado, denunció que los autobuses no respetan paradas y cuando ven grupos de estudiantes, no paran. “Ellos lo que ven son los cinco bolívares, pero cuando les pagan el subsidio si van derechitos a cobrarlos”, manifestó Terán.
Desde la dirigencia estudiantil de la Universidad del Zulia, Ángel Rojas, coordinador de transporte de esa casa de estudios, exigió a las autoridades implementar de la tarjeta inteligente.
“Éste es el único estado del país donde no existe este mecanismo y ya los recursos fueron aprobados en marzo, por la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional”, acotó Rojas.
Alián comparte la solicitud de implementar la tarjeta electrónica que exige el estudiantado y asegura que no ha habido voluntad de las autoridades de Fontur para la instalación del sistema.
El proyecto de un sistema electrónico aún se  pasea entre papeles en la oficina del Fondo de Transporte Urbano (Fontur) donde se han aplicado varias alternativas sin ningún resultado positivo para los estudiantes.
Uno de estos mecanismos fue el ticket o boleto directo personalizado, que dejó de funcionar en 2010 luego de la muerte del presidente de la Federación de Centros Universitarios de LUZ dirigente estudiantil Julio Soto, en octubre de 2008, cuyas investigaciones llevaron a las autoridades a destapar una olla de corrupción que se amparaba en la reventa de los boletos.
El torno del tique llegó  a tejerse un negocio en su compra y venta que consistía en que parte de la cuota de boletos asignada a cada estudiante no se les proporcionaba, sino que quedaba en manos de intermediarios del sistema, quienes los canjeaban por dinero en complicidad con algunos funcionarios de Fontur y del sector transporte.
A cada estudiante se le asignaba una cuota mensual de 200 tiques, pero no siempre los estudiantes accedían a esta cantidad de boletos,  miles de éstos quedaban en puntos de venta o retenidos en manos de terceros.
Por el caso, unos 58 funcionarios de Fontur fueron despedidos de sus cargos y se les abrió un expediente en la Fiscalía, aseguró el vocero de Fontur.
Desde entonces, los estudiantes de todos los niveles cancelan el servicio de transporte en efectivo a un costo de cinco bolívares.
¿Cómo calcular la cantidad real de estudiantes que transporta cada unidad para realizar un pago justo?
El funcionario de Fontur Zulia asegura que tienen 61 personas fiscalizando las diferentes rutas para avalar que se cumple con el traslado.
Sin embargo, Alián manifiesta que este proceso se calcula en promedio. “Hay rutas que montan más estudiantes que otras. Por eso, con las máquinas sinceramos el traslado”, dijo.
También exhortó a los estudiantes a que denuncien el incumplimiento del cobro del pasaje estudiantil.
La tarjeta inteligente aún está en estudio. Está previsto instalar las  máquinas “yutong” que funcionan en los autobuses de las rutas del metrobús.
“En el resto del país, el sistema lo opera una empresa privada y la tarjeta resulta no ser tan inteligente, pues se ha detectado vulnerabilidad en el proceso. Si una tarjeta se pierde, no puede ser bloqueada, por ejemplo”, explicó el vocero de Fontur.
Detalló que el sistema con tecnología china es aplicado en 203 unidades y ha dado muy buenos resultados, por lo que se espera una vez concretar la compra de las máquinas —cuyo costo es de 3.000 bolívares cada una—, iniciar en el Zulia como plan piloto.