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20 abril, 2010

Informe psiquiátrico de Edwin Valero




Informe Edwin Valero hecho por Javier Piñero Alvarado

Se trata de adulto masculino de 28 años de edad, natural y procedente de La Palmita-estado Mérida, casado, padre de dos hijos, de ocupación boxeador y religión católico, quien es referido por Cicpc-Mérida a fin de determinar su estado mental, ya que funge como investigado por delitos contemplados en la Ley Orgánica del Derecho a la Mujer a una Vida Libre de Violencia. Durante la entrevista manifestó: “Yo iba a entrar al hospital, estaba bajo los efectos de la droga y el alcohol. Cuando fui a entrar un funcionario me dijo que yo no podía porque tenía prohibido ingresar al hospital. Después entré y me mandaron a salir, me molesté porque estaban haciendo hablar a mi esposa y además habían colocado unas fotos de las lesiones de ella y dieron una información”.

HISTORIA FAMILIAR Y PERSONAL:
Proviene de familia numerosa, el tercero de 8 hijos, creció dentro de hogar desestructurado en situación de calle desde inicios de la adolescencia. Fue escolarizado de manera incompleta, laboró como vendedor de frutas, luego boxeador profesional desde el año 2000. Vive con su esposa y dos hijos.

ANTECEDENTES PATOLÓGICOS PERSONALES:
Fractura de cráneo en accidente en motocicleta en el 2001 que ocasionó hematoma epidural izquierdo.

HÁBITOS PSICOSOCIALES:
Consumo de alcohol desde los 9 años, cannabis a los 11, cocaína a los 12 años, heroína, éxtasis y crack eventual. Frecuencia diaria para consumo de cocaína y alcohol en cantidad variable mayor a 10 gramos. Sueño con insomnio y apetito disminuido de larga data.

PERSONALIDAD PREMÓRBIDA:
“Bueno y sano, soy buena persona. Cuando tomo soy delicado”.

ANTECEDENTES PATOLÓGICOS:
Padres y hermanos sanos.

EXAMEN MENTAL:
Se valora a Edwin en área psiquiátrica forense. Acude en compañía de un funcionario para su custodia. Se entrevista a solas inicialmente, siendo necesaria la presencia del acompañante puesto que se torna intranquilo. Al abordar los hechos por los cuales se investiga muestra labilidad afectiva, llora y refiere que necesita ayuda. Utiliza lenguaje en tono moderado, juicio crítico e inteligencia promedio. Pensamiento sin ideas patológicas. Afectividad con ansiedad marcada. Atención y memorias voluntarias sensopercepción normal.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES:

Una vez recabados los datos, practicada la entrevista y determinado el patrón de consumo de sustancias al ciudadano Edwin Antonio Valero Vivas, puede concluirse que se trata de adulto de personalidad inestable e impulsivo, de posible origen mixto debido a antecedentes de traumatismo cráneo-encefálico antiguo y daño tóxico relacionado con hallazgo de ADICCIÓN A MÚLTIPLES SUSTANCIAS EN GRADO DE DEPENDENCIA MODERADA, que debe ser corroborado con pruebas toxicológicas. Recomiendo dar asistencia para rehabilitación supervisada en centro especializado.

Jessica reposa en su última morada



**** El cadáver de la joven esposa de Edwin Valero fue llevado al cementerio Cristo Rey, en el sector Onia donde recibió cristiana sepultura. Por primera vez, su cónyuge no estaba a su lado.

Judith Vega
Fotos: Benjamín López/Rolando González

Una gran caravana de vehículos salió de la sala funeraria donde fue ingresada a las 10 de la noche del pasado lunes. La multitud se ubicó en vehículos de amigos y familiares de la malograda mujer, quien consiguió la muerte a manos de su adorado esposo: Edwin Valero.

El cortejo fúnebre estaba encabezado por una comisión de la Policía de Mérida, luego un nutrido grupo de motorizados, dos carros fúnebres, en uno de ellos yacía el cuerpo inerte de Jessica Carolina adornado por las múltiples coronas y ramos de flores con las que los habitantes de El Vigía la honraron y la acompañaron bajo el sol abrazador de la zona hasta el lugar previsto para su descanso eterno.

Poco a poco, su ataúd fue bajada ante la mirada inocente de sus menores hijos. La niña, en los brazos de una tía de Jessica y a su lado, su hermanito. Los niños, por su corta edad, no entienden la magnitud de la tragedia, ni tienen idea del futuro que les espera sin sus padres, pese al cariño que le prodigan sus familiares maternos.

Su progenitora, Mary Sorani Finol, sostenía en sus manos un pañito amarillo con el que enjugaba sus lágrimas por la pérdida de “mi estrella”, así la llamaba, “mi muchachita”. Ante las desgarradoras expresiones de dolor de la madre, los presentes no podían ocultar las lágrimas.

Una vida perdida cuando comenzaba a ser adulta: apenas tenía 22 años y la mitad de su existencia estuvo al lado del hombre que amó hasta la muerte.

Culminado el ritual fúnebre, la gente se fue alejando poco a poco. Allí por fin, descansa Jessica, quien por primera vez no tenía a su lado al hombre que la hizo mujer, le dio dos hijos, la hizo llorar, sufrir y le quitó la vida.